lunes, 31 de octubre de 2011

Nuevas técnicas para ayudar en el diagnóstico de Alzheimer

Un hombre sano de unos sesenta años empieza a notar que su memoria no es tan buena como solía ser. Cada vez más a menudo, tendrá una palabra en la punta de la lengua, pero apenas podrá recordarla. Se olvida de los nombres, comete errores cuando paga sus cuentas y se encuentra a menudo confundido o preocupado por el ajetreo normal de la vida a su alrededor. Una noche, se encuentra repentinamente caminando en un vecindario a un par de millas de su casa. No tiene idea de cómo llegó allí.
No hace mucho tiempo, la condición de este hombre habría sido incluida dentro de una enfermedad amplia llamada “demencia” o “demencia senil”. Hoy, la imagen es muy diferente. Ahora sabemos que la enfermedad de Alzheimer y las enfermedades de otro tipo relacionadas con la demencia son enfermedades diferentes. Armados con este conocimiento, hemos mejorado rápidamente nuestra capacidad de diagnosticar con exactitud la enfermedad de Alzheimer. Estamos todavía a cierta distancia de la meta máxima—diagnóstico precoz, confiable, válido, de bajo costo—pero los médicos experimentados ahora pueden diagnosticar el Alzheimer con hasta 90 por ciento de exactitud.

El diagnóstico precoz tiene varias ventajas. Por ejemplo, muchas condiciones causan síntomas que imitan a los de las personas con Alzheimer. Descubrir que esta enfermedad no es el problema puede incentivar a las personas a conseguir tratamiento para la condición real. Para el porcentaje pequeño de demencias que son tratables o reversibles, el diagnóstico precoz aumenta las perspectivas de tratamiento con éxito.
Aun cuando la causa de la demencia resulte ser la enfermedad de Alzheimer, es bueno determinarla lo más pronto posible. Uno de los beneficios es de carácter médico. Los medicamentos ahora disponibles para tratar el Alzheimer pueden ayudar a algunas personas a mantener sus capacidades mentales durante meses o años, aunque no cambien el curso fundamental de la enfermedad (para más información sobre estos medicamentos ver la sección Ayudando a los enfermos de Alzheimer a mantener su funcionamiento mental).
Otros beneficios son prácticos. Mientras más temprano conozcan el diagnóstico las personas con Alzheimer y sus familias, más tiempo tendrán para organizar sus vidas, manejar los asuntos financieros, establecer un poder legal, tratar otros temas legales, crear una red de apoyo, o hasta hacer planes para participar en una investigación. Poder participar el mayor tiempo posible en la toma de decisiones sobre el presente y el futuro es importante para muchas personas con Alzheimer.
Por último, los científicos también ven las ventajas del diagnóstico precoz. Las pruebas en desarrollo que pueden revelar lo que está sucediendo en el cerebro en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer, les ayudarán a comprender más acerca de la causa y la aparición de ésta. También ayudará a los científicos a aprender cuándo y cómo comenzar los medicamentos y los tratamientos de otro tipo para que puedan ser más eficaces.
Los científicos están explorando maneras para ayudar a los médicos a hacer un diagnóstico temprano y más preciso de Alzheimer. Por ejemplo, algunos estudios están centrándose en los cambios en la personalidad y el funcionamiento mental. Estos cambios pueden medirse mediante pruebas de memoria y de rememoración. Las pruebas que miden las capacidades de personas en áreas como el pensamiento abstracto, planificación y lenguaje también pueden ayudar a especificar los cambios en la función cerebral.
Los investigadores están trabajando mucho para mejorar estas pruebas estandarizadas de manera que puedan rastrear mejor los cambios que apunten hacia un diagnóstico precoz o para predecir quiénes están en mayor peligro de desarrollar la enfermedad de Alzheimer en el futuro.
Otros estudios están examinando la relación entre el daño precoz en el tejido cerebral y los síntomas externos. Otros más están buscando cambios en la química de la sangre que quizá indiquen la progresión de la enfermedad de Alzheimer.
Una de las áreas más alentadoras de la investigación en curso es el diagnóstico neural por imágenes. En la última década, los científicos han desarrollado varios sistemas de imaginología muy complejos que se han usado en muchas áreas de la medicina, incluyendo en la enfermedad de Alzheimer. Ejemplos de esto son la tomografía por emisión de positrones (TEP, o PET por su sigla en inglés), la tomografía computarizada por emisión única de fotones (SPECT), y las imágenes por resonancia magnética (MRI). Estas “ventanas” al cerebro viviente pueden ayudar a los científicos a medir los cambios iniciales en la función o estructura cerebral para identificar a aquellas personas que están en las mismas etapas de la enfermedad—antes de que desarrollen señales y síntomas.
Estos tipos de exploraciones son principalmente herramientas de investigación, pero un día, el diagnóstico neural por imágenes quizá se use más comúnmente para ayudar a diagnosticar la enfermedad de Alzheimer de manera precoz. Estas herramientas podrían usarse algún día para vigilar el progreso de la enfermedad y para evaluar las respuestas de los pacientes a los medicamentos.

Técnicas Actuales para el Diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer

Un diagnóstico definitivo de la enfermedad de Alzheimer es todavía sólo posible después de la muerte, a través de una autopsia, cuando las placas y los nudos pueden verse. Pero con las técnicas disponibles, los médicos pueden estar bastante seguros de diagnosticar correctamente a una persona viva. Aquí mencionamos cómo lo hacen.


Reúnen antecedentes detallados sobre los pacientes, incluyendo:

  • Una descripción de cómo y cuándo comenzaron los síntomas
  • Una descripción del paciente y del trastorno médico, incluyendo antecedentes generales familiares
  • Una evaluación del estado emocional del paciente y de su medio ambiente


Reciben información a través de los miembros de la familia o de los amigos íntimos:

  • Las personas cercanas al paciente pueden brindar información valiosa sobre cómo ha cambiado su comportamiento y su personalidad; muchas veces, la familia y los amigos saben que algo anda mal aun antes de que los cambios sean evidentes en las pruebas de diagnóstico.


Realizan exámenes físicos y neurológicos y pruebas de laboratorio:

  • Los exámenes de sangre y otras pruebas médicas ayudan a determinar el funcionamiento neurológico y a identificar las causas de la demencia no relacionada con el Alzheimer.


Realizan una tomografía computarizada (CT) o una prueba de imágenes por resonancia magnética (MRI):

  • Los exámenes cerebrales como éstos pueden detectar accidentes cerebrovasculares o tumores, o pueden revelar cambios en la estructura y en el funcionamiento del cerebro que indican el desarrollo de Alzheimer precoz.


Realizan una prueba neuropsicológica:

  • Las pruebas de Preguntas y Respuestas o las tareas de otro tipo que miden la memoria, las aptitudes del lenguaje, la capacidad de hacer ejercicios matemáticos y las capacidades de otro tipo relacionadas al funcionamiento cerebral, indican la clase de cambios cognitivos que ocurren en el cerebro.


Criterios para determinar una “probable” enfermedad de Alzheimer

Dado que no existe ninguna prueba biológica sencilla y confiable para diagnosticar Alzheimer, el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares y la Asociación de Alzheimer han establecido criterios para ayudar a los médicos a diagnosticar Alzheimer. Estos criterios también ayudan a los médicos a distinguir entre las formas de Alzheimer y otros tipos de demencias. La enfermedad de Alzheimer “probable” se determina cuando una persona tiene:
  • demencia confirmada mediante un examen clínico y neuropsicológico
  • problemas en al menos dos áreas del funcionamiento mental
  • empeoramiento progresivo de la memoria y de otra función mental
  • ningún trastorno de la conciencia (no existen períodos en blanco)
  • comienzo de los síntomas entre los 40 y los 90 años de edad
  • ninguna otra enfermedad que pudiera incluir demencia
A medida que envejecen, algunas personas desarrollan un déficit de memoria mayor de lo que se espera para su edad. Sin embargo, otros aspectos de la función cognitiva no son afectados, de manera que estas personas no satisfacen todos los criterios establecidos en el diagnóstico de Alzheimer. Por lo tanto, se dice que tienen una “deficiencia cognitiva leve” (MCI, por su sigla en inglés). Cerca del 40 por ciento de estos individuos desarrollarán Alzheimer en un período de 3 años. Otros, sin embargo, no desarrollarán la enfermedad, al menos en el plazo estudiado hasta ahora (hasta aproximadamente 6 años). La comprensión de las características y el desarrollo de MCI es esencial para ayudar a los médicos a diagnosticar las fases iniciales del Alzheimer.

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